Un mar de besos

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Paradero desconocido.
18. Proyecto de enfermera con exceso de pensamientos. Amante de la literatura, de la naturaleza y de la cerveza. Potterhead. Roja de corazón. ¡Viva la Revolución! ♀

9 ene. 2016

Untitled 1

Tras aquellos duros días de invierno recibí tu carta.
Leía con detenimiento al son del crepitar de la chimenea,
descifrando esos trazos ligeros, legibles, 
queriendo llenarme más de ti.
Buscaba respuestas a preguntas que nunca me había hecho,
buscaba razones por las que odiarte y no quererte.
Seguía leyendo. Fuera, el aire se congelaba al más leve soplido,
dentro estaba yo sola, sentada,
o tal vez despatarrada en mi rústico sillón,
y ese viejo gato negro que me dejó la abuela antes de morir.
Ese gato negro...siempre se quedaba rígido,
enfocándome a mi, a mis cartas, a mi figura leyendo.
Tan insólito y con la mirada tan inmortal.
Y allí seguía permaneciendo,
mientras trataba de preguntarse,
o no, qué sé yo,
el significado de mi figura y una carta al borde del fuego.
Allí, insólito e inmortal,
se dio cuenta el muy viejo de que encontré una razón para no quererte.

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Un puzzle sin terminar