Un mar de besos

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Paradero desconocido.
18. Proyecto de enfermera con exceso de pensamientos. Amante de la literatura, de la naturaleza y de la cerveza. Potterhead. Roja de corazón. ¡Viva la Revolución! ♀

13 dic. 2015

#78

Y es que me lo he repetido más de una vez. Por qué. 
Desde que somos niños aprendemos a soñar -en el sentido de deseo- y los sueños modifican poco a poco nuestro pensamiento, de tal forma que no valoramos lo que nos rodea, pues sólo son sueños y vivimos con ellos. Y cuanto más fuertes se hacen, más difíciles son de desprenderse de nuestra mente.  
Me refiero a esto porque yo he vivido sueños que se han terminado. Y en el momento que se terminan dejan de ser sueños para ser recuerdos o incluso historias que no queremos recordar. No existen los sueños como tal, sólo son momentos que nunca viviremos y que los vemos desde una perspectiva de lo imposible. Cuando decimos que un sueño se ha cumplido, en realidad sólo hemos logrado una meta. 
Me pregunto cómo pude haber logrado una meta que nunca me he propuesto. Quizás pudo ser un sueño de una noche, o tal vez se tratase del impulso. Y aún así no deja de ser un bonito recuerdo haberte tenido conmigo quizás por última vez. 
Suelen decir que las cosas no pasan porque sí, sino que tienen un motivo para hacerlo. Pero sólo es eso, "dicen".  Como la teoría de la reminiscencia de Platón o las almas gemelas. Pudo ser que el "alma" o lo que consideremos como algo que nos defina -fuera del ámbito religioso- hubiera conocido antes todo lo que ocurriría cuando se volviese a recomponer. Y por qué, por qué quiere que estén juntas...

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