Un mar de besos

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Paradero desconocido.
18. Proyecto de enfermera con exceso de pensamientos. Amante de la literatura, de la naturaleza y de la cerveza. Potterhead. Roja de corazón. ¡Viva la Revolución! ♀

14 mar. 2013

Es preciosa y precisa una sonrisa

Hace un tiempo el tren solía ser aquella máquina tan puntual, que alojaba despedidas continuas y soportaba tantísimas personas con un pañuelo atado en mano, teniendo la esperanza de que la persona que encaminaba un nuevo destino regresara. 
Eran las 12 en punto de la mañana, cuando él precisó una sonrisa. Tenía el equipaje de mano guardado en una bolsa de Adidas. Desde lo lejos se le veía caminar con prisa, con su aire hipster y su movimiento de flequillo tan propio de él. Reflejaba tanta chispa con su chulería que hasta la más inútil se enamoraba de él. Algunos pensaban que no tenía corazón, que amar en su vocabulario significaba follar todos los sábados noche. Pero, ¿le conocían? ¿sabían lo que hacían? ¿Amar? Sería demasiado pronto. Es fácil equivocarse, pero reconocer un error resulta más complicado. Se detiene el tiempo. El jaleo de la estación revuelca en una mirada inocente. Y es en ese momento en el que aparece ella. Ambos corazones desean salir de sus cajas torácicas e intercambiarlos. Laten tan rápido que ni los microsegundos son capaces de contar la frecuencia cardíaca. Allí estaba ella, frente a las miradas de la gente, con su vestido con vuelo de flores. Sonrisa de par en par. Él sube al tren, ya marcando los primeros arranques. No hay lágrimas que valgan la pena. Un adiós y un ojalá escrito con tinta desde el cristal. Y una mirada fija que siempre recordará...
A esto se le llama esperanza. 

1 comentario :

  1. La esperanza de volverle a ver y de volver a hablar con el. Esa es la esperanza que ahora tengo :(

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Espero que vuelvas a dejar tu huella pronto.

Un puzzle sin terminar