Un mar de besos

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Paradero desconocido.
18. Proyecto de enfermera con exceso de pensamientos. Amante de la literatura, de la naturaleza y de la cerveza. Potterhead. Roja de corazón. ¡Viva la Revolución! ♀

19 sept. 2012

Que si no te tengo reviento

Observó a su alrededor, meditó las salidas de escape, buscó una solución por si lo atrapaban y sonrió con malicia cuando terminó de conectar el último cable de la bomba. Rebuscó entre las sábanas de su catre el teléfono celular, lo conectó y lo encendió. Esperó a que todo el resto de los reos se quedaran dormidos.
En uno de los bolsillos de su vestimenta naranja guardó sus únicas pertenencias, el diario de su abuelo y un par de fotos viejas. Tomó el otro celular, buscó el hueso de pollo y burló la cerradura de su celda. 
La alarma se activó y los presos alrededor de su celda comenzaron a impacientarse, los guardias salieron a su encuentro, activó la bomba y cuando escuchó el cabúm de la explosión, ahí fue cuando en sus ojos grisáceos se alzaron las llamas del fuego. Vio a los guardias levantarse y recuperarse del estruendo, pero ya era tarde. Había logrado escapar.
Dos días después de su fuga, se encontraba en una habitación que había alquilado, desayunaba su plato de cereal y veía como la periodista decía con un tono de alarma que uno de los convictos más peligrosos y que duraron más tiempo buscando había escapado y estaba deambulando por las calles de New York. 
Mostraron su foto y una gran suma de dinero que sería ofrecida como recompensa. 
Con un salto rápido, brincó la ventana antes de que el dueño del apartamento comenzara a dar embestidas contra la puerta, darle puños e intentar derribarla.
Comenzó la persecución.
Corrió con prisa por las escaleras de emergencia del edificio, escuchó el grito del hombre que había comenzado a perseguirlo escaleras abajo. Saltó y cayó sobre los las bolsas negras del basurero. Atravesó como un rayo el callejón y las patrullas lo estaban esperando del otro lado. Maldijo. 
Se giró, pero ya el hombre se le acercaba con paso lento y un bate en las manos. Volvió la mirada hacia los policías, le agarraron los brazos con brusquedad, colocaron esposas en sus muñecas, y las cámaras de los reporteros anunciando que había sido capturado de nuevo, captaron como sonreía mientras un pensamiento vago cruzaba su mente: 
“No es la primera vez… Tampoco será la última.”

1 comentario :

  1. Una entrada genial, linda. Paso lo antes que puedo, y me sorprendió la música que por lo que veo, es reciente el cambio. No es mi estilo, pero la verdad esque me animó bastante, ¡gracias!

    Un beso,
    www.smileandwomanocry.blogspot.com ♥

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Espero que vuelvas a dejar tu huella pronto.

Un puzzle sin terminar