Un mar de besos

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Paradero desconocido.
18. Proyecto de enfermera con exceso de pensamientos. Amante de la literatura, de la naturaleza y de la cerveza. Potterhead. Roja de corazón. ¡Viva la Revolución! ♀

26 jun. 2012

Maldito sea el día que te conocí y me enamoraste

Ambiente cargado. Humo. La música se encontraba en el punto más alto de su volumen posible y miles de figuras borrosas se movían de un lado a otro, siguiendo incesantemente  y salvajemente radical un ritmo que empezaba a martillearme. Tan perfecto como el tic-tac de un reloj, tan fuerte como el latido de un corazón. Dos manos cubrieron mi cadera con seguridad. Un cuerpo cálido se pegó al mío, frío, desde atrás. Ambos cuerpos siguieron inconscientemente el ritmo como dos partes pequeñas de un gran mecanismo que, en un segundo, funcionó conjuntamente. Giré la cabeza con recelo hacia atrás. Me encontré con un rostro moreno que cambiaba de color según las luces fluorescentes del recinto cambiaban,  cuyos ojos me miraban fijamente,  tan penetrantes que me hicieron apartar la mirada tras unos instantes de desconcierto. Me giré, sin parar de bailar, hacia ese desconocido que me hacia sentir déjà-vu. Sus manos habían bajado con lentitud hacia mi trasero y cada vez él se encontraba más pegado a mí, casi asfixiándome. La vista comenzaba a ser borrosa; la música, una fusión de sonidos. 
Amanecí en medio de la calle con un conjunto de palabras que daban vueltas y se mezclaban en mi cabeza. Gotas finas caían sobre mi rostro. Me sentía frágil y derrotada; Sentía como el alcohol aún corría por mis venas y el humo aún entraba por mis pulmones carentes de oxigeno que respirar, un oxigeno que sólo mi cuerpo requería: El aroma de un perfume del pasado, algo que debía ser olvidado y todavía no lo estaba.
Ese era mi verdadero oxigeno. Sí, había pasado demasiado tiempo sin respirar, fingiendo que sí lo hacía. Me di cuenta de que necesitaba volver a oler ese aroma de perfume olvidado, el que me hizo soñar por las noches y me hizo fuerte por las mañanas; su perfume. Sólo fue entonces cuando lo admití, por fin: Le echaba de menos.

2 comentarios :

Espero que vuelvas a dejar tu huella pronto.

Un puzzle sin terminar