Un mar de besos

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Paradero desconocido.
18. Proyecto de enfermera con exceso de pensamientos. Amante de la literatura, de la naturaleza y de la cerveza. Potterhead. Roja de corazón. ¡Viva la Revolución! ♀

30 jun. 2012

Él

 Tan sólo con oír o leer tu nombre me entraba un escalofrío y un sentimiento de inseguridad recorría mi cuerpo. Me dabas miedo, no amor. Me paralizaba. No sabía qué pensar, decir o hacer. Eso es lo que pasó antes de conocerte. Me convertí en una chica más a la que le ganó el amor y se transformó en algo, en un sentimiento raro que no se podía describir con palabras. Me llevaste a dar una vuelta a través de tus sentimientos y fui lo que quisiste. Recuerdo que esta mañana me despertaste con un buenos días princesa, y una dulce sonrisa, esa que tanto te gusta de mí, se dibujó en mi cara. Al principio pensaba que lo ocurrido eran hechos ficticios, fruto de la desesperación en el amor. Te miré a los ojos por primera vez. Ví mi reflejo, cómo me mirabas. No cabía duda, yo te enamoré, tú me enamoraste. Sólo se veía mi figura, lo demás se desvanecía. El tiempo comenzó a correr y por primera vez no me importó. Sentí que nos transportábamos a un universo paralelo, donde sólo estabas tú, donde sólo estaba yo. Donde estabas tú conmigo. Era tan real como un sueño, tan profundo como un pozo sin fondo, éramos tú y yo, encontrándonos hasta el amanecer. Eran tus palabras con tacto de terciopelo que me enamoraron, eran tus ojos marrones, como la Coca-Cola los que hacían sonrojarme facilmente, era tu boquita de la que me enamoré. Con tu carita tan encantadora, la bici de la que nunca te separas de ella, tus cariños, no sé, se podría decir que me enamoraste. Todo era sencillamente perfecto.

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Un puzzle sin terminar